El arte minimalista

La exuberancia de la esencia

El arte minimalista puede, a veces y por algunas personas, ser percibido como una broma, como lo contrario a arte por su simplicidad y aparente falta de esfuerzo en sus obras. ¿Puede un lienzo blanco ser considerado arte? Parece algo inacabado, algo que aún está por empezar.

 

Hay muchos movimientos que provocan esta sensación. Atrás en el tiempo el impresionismo causó el rechazo del público por ser percibido como algo no terminado, el Expresionismo Abstracto fue al principio asimismo negado por ser visto como un conjunto de garabatos sin sentido y sin valor técnico alguno, etc.

 

A pesar de ser cierto que a todos aquellos movimientos que han representado una ruptura con lo anterior, cuando nacen, les resulta difícil encontrar su sitio, también es cierto que, una vez comprendidos, pasan a ser los más valorados y respetados, ya que representan un paso hacia delante en la evolución de la historia del arte. Estos movimientos, difíciles de digerir al principio, tienen una intención y una ideología que responde a las necesidades y motivaciones de su tiempo.

 

Este es el caso del arte mínimal, que está muy aceptado por el sector y las instituciones pero que aún suscita recelo entre el público general. Tras su apariencia simple y cruda, se esconde una fuerte intención que realmente cambió el curso del arte, otorgándole nuevos significados y estéticas.

 

El minimalismo surgió en los Estados Unidos a principios de los años 60, en Nueva York. Apareció como respuesta al Expresionismo Abstracto, al Pop Art y a las tendencias realistas de ese momento. Defendía la idea de reducir la obra de arte a lo esencial, despojándola de todo lo sobrante. Defendía el crear con lo mínimo, simplificando. El minimalismo rechazaba el dramatismo del Expresionismo Abstracto, negando la idea de arte como forma de expresar sentimientos o ideas propias, otorgando un sentido de anonimato o despersonalización a las piezas. En una obra de arte mínimal no se requiere ni emoción ni expresión, si no todo lo contrario. Asimismo, el mínimal tampoco trataba de representar o imitar la realidad del mundo, si no que la obra debía tener su propia identidad y realidad, centradas en los materiales y formas que la componían.

El arte minimalista


El arte minimalista

De la mano de todas estas normas, el arte mínimal se inclinaba hacia la abstracción geométrica y el reduccionismo promovido por otros grupos como De Stijl o los constructivistas rusos, así como por artistas de la talla de Malevich, resultando en piezas lisas y geométricas. Del constructivismo adoptó, asimismo, la utilización de la fabricación modular y los materiales industriales, creando obras que parecían fabricadas en serie, sin aparente narrativa adicional. Debido a sus formas básicas principales, el cuadrado y el rectángulo, el arte mínimal puede considerarse la más extrema de todas las formas abstractas.

 

En términos estéticos, el minimalismo ofrece una forma de belleza muy pura, representando cualidades como la verdad, la simplicidad o la armonía a través de objetos lo más neutros e impersonales posible.

 

Es también vital recalcar la relación entre el arte mínimal y el espacio, ya que la escultura minimalista se concibe, generalmente, con el fin de enfatizar la arquitectura del lugar en el que se exhibe, invitando al espectador a tomar consciencia del espacio en el que habita.



Fue el MoMA, a finales de los años 50, el primer museo que organizó una muestra de arte mínimal, convirtiendo ese momento en la plataforma de lanzamiento de lo que sería un gran movimiento. Se trataba de los Black Paintings de Frank Stella. Desde ahí, el minimalismo se consolidaría durante las dos siguientes décadas, los 60 y los 70, siendo en el 1965 cuando se utilizaría por primera vez la expresión “mínimal art”. Fue el filósofo Richard Wollheim, quién la acuñó para referirse a aquellas obras de arte en las que predominaba la idea sobre la manufactura, en la línea del readymade de Duchamp o de las obras de Ad Reinhardt, considerado pionero del mínimal. A él le siguieron artistas de la talla de Robert Morris, Carl Andre, Sol Lewitt o Agnes Martin, entre otros. Es también gracias a galerías de renombre internacional como la Green Gallery, la Castelli Gallery o la Pace Gallery, comprometidas en apoyar el nuevo movimiento, que el minimalismo pudo encontrar un lugar sólido en la historia del arte, convirtiéndose en una pieza indiscutiblemente esencial de la evolución del arte, significando, entre otras cosas el antecesor directo del arte conceptual.

 

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